Merma en tránsito: cuándo es normal, cuándo es un problema y quién responde

Merma en tránsito: cuándo es normal, cuándo es un problema y quién responde

Hay cargas que llegan con menos de lo que salió. A veces es esperado. A veces es un problema serio. Y casi siempre hay una conversación incómoda sobre quién responde por la diferencia. Aquí te explicamos cómo funciona la merma en tránsito, qué la causa y cuándo tienes un reclamo válido.


Qué es la merma en tránsito y por qué no todas son iguales

La merma en tránsito es la diferencia entre la cantidad de mercancía que se cargó en origen y la que se recibió en destino. Puede ser en peso, en volumen, en unidades o en una combinación de las tres — dependiendo del tipo de producto y de cómo se mide.

Lo que muchos embarcadores no saben es que existe una distinción legal y operativa entre merma normal y merma anormal. Esa distinción determina quién absorbe la pérdida — y es exactamente lo que se debate cuando hay un reclamo.

La merma normal es la pérdida inherente al producto por sus propias características físicas durante el proceso de transporte. Los cereales a granel pierden humedad. Los líquidos se evaporan. Los productos frescos se deshidratan. La arena y los materiales granulares se adhieren a las paredes del contenedor. Estas pérdidas son esperadas, están documentadas en las normas del sector y generalmente están excluidas de la responsabilidad del transportista.

La merma anormal es la que supera esos rangos esperados o que ocurre por causas atribuibles a la operación de transporte — un manejo incorrecto, una unidad que no mantuvo temperatura, un embalaje inadecuado que permitió derrame, o simplemente un conteo incorrecto en origen que nadie verificó. Esta es la que genera reclamos — y es la que el transportista puede o no estar obligado a cubrir dependiendo de cómo ocurrió y de lo que dice el contrato.


Las causas más frecuentes de merma en tránsito

Entender qué causó la merma es el primer paso para saber si tienes un reclamo válido y contra quién.

El embalaje inadecuado es una de las causas más frecuentes y también la más difícil de reclamar. Si el producto llegó con merma porque el embalaje no era apropiado para el tipo de transporte — no resistió la vibración, no evitó el contacto entre piezas, no protegió contra la humedad — la responsabilidad recae principalmente en el embarcador. El transportista puede argumentar que recibió la carga en las condiciones que se le entregó y que no es responsable de las deficiencias del embalaje.

Las condiciones de temperatura inadecuadas son la causa más costosa en cadenas de frío. Un producto que requería mantenerse entre 2°C y 4°C y que durante parte del trayecto estuvo a 10°C no siempre muestra daño visible — pero puede haber perdido vida útil, propiedades organolépticas o cumplimiento regulatorio. Documentar la temperatura durante todo el trayecto es lo que permite establecer si hubo una desviación y cuándo ocurrió.

Los errores de conteo en origen son más frecuentes de lo que parece y son una fuente constante de fricciones. Si el operador recibió 100 cajas y firmó el documento de recepción sin contar — o el almacén de origen despachó 98 pero el documento dice 100 — el transportista va a tener muy poca responsabilidad sobre esa diferencia aunque la merma aparezca en destino.

El manejo incorrecto durante carga, descarga o transbordos genera merma física visible — producto roto, derramado, aplastado. Este es el tipo de merma más fácil de reclamar porque hay evidencia directa y generalmente se puede atribuir a un momento específico del proceso.

La merma por robo parcial es un caso especial. No es lo mismo que el robo total de la carga — es cuando parte de la carga desaparece durante el trayecto sin que haya un robo violento documentado. En estos casos la investigación es más compleja porque hay que determinar en qué punto del proceso ocurrió la sustracción y quién tenía custodia en ese momento.


Cómo se determina si la merma es responsabilidad del transportista

La responsabilidad del transportista sobre la merma en tránsito en México está regulada principalmente por la Ley de Caminos, Puentes y Autotransporte Federal. El principio general es que el transportista responde por la carga desde el momento en que la recibe hasta que la entrega — pero con excepciones relevantes.

El transportista no responde cuando la merma es consecuencia del vicio propio de la mercancía — es decir, de las características inherentes del producto que hacen inevitable cierta pérdida. No responde cuando la merma es consecuencia de un embalaje deficiente proporcionado por el embarcador. No responde cuando el embarcador dio instrucciones de manejo incorrectas o incompletas. Y no responde cuando la merma está dentro de los rangos de tolerancia pactados en el contrato o establecidos por normas sectoriales.

Lo que el transportista sí debe poder demostrar es que recibió la carga en las condiciones documentadas, que la transportó en las condiciones pactadas y que la entregó en el estado en que la recibió — o que cualquier diferencia es explicable por una causa que no le es atribuible.


La documentación que lo decide todo

En prácticamente todos los casos de merma en tránsito, la resolución del reclamo depende de la calidad de la documentación. No de lo que recuerda cada quien — de lo que queda registrado.

El documento de recepción en origen es el punto de partida. Si el operador recibió la carga sin verificar el conteo y firmó un documento que dice que recibió 500 unidades, va a ser muy difícil demostrar que en realidad recibió 480. Si el operador recibió la carga, verificó el conteo, encontró una diferencia y la anotó en el documento antes de firmar — eso cambia completamente la situación.

El registro de condiciones en la carga y descarga importa igual. Fotos del estado de la carga al momento de recepción, al momento de entrega, y de cualquier anomalía que se detecte durante el trayecto son la evidencia que hace la diferencia en un reclamo.

En operaciones con temperatura controlada, el registro continuo de temperatura durante el trayecto es indispensable para cualquier reclamo relacionado con desviaciones térmicas. Sin ese registro, probar que la temperatura salió de rango en algún momento del trayecto es casi imposible.

Y el documento de entrega en destino — firmado por el destinatario con observaciones cuando aplica — es el punto final que define el estado oficial en que llegó la carga. Un destinatario que firma sin anotar observaciones está, legalmente, aceptando la carga en las condiciones en que llegó.


Qué hacer cuando detectas merma en destino

El primer paso es documentarlo antes de mover nada. Fotos, video, inventario físico completo con la presencia del operador o del representante del transportista si es posible. Cualquier evidencia que capture el estado de la carga en el momento exacto de la recepción.

El segundo es anotar las observaciones en el documento de entrega antes de firmarlo. Si hay merma visible, tiene que quedar anotada. Si no es posible hacer un conteo completo antes de firmar, se puede anotar "sujeto a verificación" o "pendiente de conteo" — lo que sea que deje abierta la posibilidad de reclamo posterior.

El tercero es notificar al transportista y a la aseguradora dentro de los plazos establecidos en el contrato o en la póliza. La mayoría de los contratos tienen ventanas de tiempo muy específicas para reportar merma — algunas de 24 horas, otras de hasta 7 días para merma oculta. Pasada esa ventana, el reclamo puede ser rechazado independientemente de su validez.

El cuarto es calcular el valor de la merma con base en el valor declarado en la documentación de origen — factura, carta porte, manifiesto. El reclamo tiene que estar sustentado en números documentados, no en estimaciones.


La conversación que deberías tener con tu transportista antes de que ocurra

La merma en tránsito es uno de esos temas que casi nadie discute con su transportista antes de que ocurra un problema — y que genera mucho conflicto cuando se trata de resolver sin un marco previo acordado.

Antes de tu próxima operación, vale la pena tener clara la respuesta a estas preguntas con tu transportista: ¿qué tolerancias de merma están pactadas en el contrato para cada tipo de producto que mueves? ¿Cuál es el proceso de verificación de la carga en origen y en destino? ¿Quién tiene responsabilidad de documentar el estado de la carga en cada punto? ¿Cuál es el proceso de reclamo y en cuánto tiempo se resuelve?

Las empresas que tienen estas respuestas claras antes de que ocurra una merma resuelven los reclamos de forma más rápida, con menos fricción y con resultados más predecibles. Las que no las tienen empiezan cada incidente desde cero.

En Control Terrestre documentamos el estado de la carga en cada operación y tenemos procesos claros para gestionar cualquier discrepancia — porque la transparencia en el manejo de la mercancía es parte de lo que significa ser un transportista serio. Solicita una cotización o suscríbete a nuestro newsletter para recibir contenido práctico sobre logística terrestre cada semana.

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